Testimonios
Adicción al alcohol
Soy Jose y con 51 años he perdido todo lo que con tanto trabajo construí. A mis 24 años fundé una empresa, la cual por culpa de mi adicción al alcohol perdí. Comienza todo tomándote “unas cervezas” mientras te fumas unos cigarrillos con amigos o compañeros al terminar la jornada laboral. Comienzas parandote algunas veces, más tarde te paras todos los días invitando a tus amigos a acompañarte y por último te encuentras todos los días bebiendo sólo en la barra del bar. Todo ha cambiado, de un encuentro social, a una necesidad de la cual no puedes pasar. No quería pasar tiempo con mi familia, no podía cumplir con las fechas de trabajo previstas… y todo esto me daba otra excusa para seguir bebiendo. “No tengo ningún problema”, “Bebo solo porque me apetece”, “Lo puedo dejar cuando quiera”.... son frases que a diario puedes decirte, pero que no significan nada. Hasta que tu vida se cae por completo. Perdí la empresa, mi esposa me dejó… y mis hijas me iban a dar de lado, no podría conocer a mis nietos. Fue entonces cuando decidí ponerme en manos de CIAS, gracias a ellos me di cuenta de que todo lo que me repetía era mentira. Gracias a mis hijas pude dar este paso, y con esfuerzo pude encaminar mi vida. Ahora disfruto de mis hijas y juego con mis nietos, he dejado de lado mi antigua vida.
Adicción a la cocaína
Mi nombre es Sergio y tengo 32 años. Con 15 comencé a fumar mientras me saltaba las clases con algunos de mis compañeros. A los 16, probé por primera vez los porros, nos lo pasábamos bien y nos sentíamos más mayores. Esto solo fue el comienzo, ya que me condujo a probar la cocaína a los 18 en una feria. Me invitaron unos amigos a mi primera y segunda raya, en fiestas importantes. Como solo era en ocasiones especiales, no le dimos importancia, “¡estaba controlado!”. Así comencé a consumir “solo” los fines de semana, ya me costaba más mantener los gastos que ocasionaba. Antes de darme cuenta, dejó de causar el efecto placentero, y tenía que consumir a diario para intentar no sufrir los efectos de abstinencia. Lo intente dejar en múltiples ocasiones, pero era imposible. No podía superar esa línea por mi mismo. Por cosas del destino, conocí a mi actual mujer, la cual se quedó embarazada y fue la que me ayudó a tomar la decisión de ponerme en manos de CIAS. A raíz de ese momento, mi vida comenzó a cambiar. CIAS me ha cambiado la vida, estoy renovado y puedo disfrutar de mi querida esposa e hija.
Adicción al cannabis
Me llamo Rafael y tengo 27 años. Desde muy joven, comencé a fumar. A los 14 ya fumaba tabaco y a los 16 comencé a fumar cannabis. Dependiendo de la época o el dinero que tuviese ahorrado lo compraba de una forma u otra: marihuana, polen, chocolate… pero siempre tenía algo en casa. Me sentaba genial, esa sensación de “tranquilidad” te engancha. Pero poco a poco cambia, y no fumas por los efectos que te produce, si no que fumas para poder dormir, “tranquilizar” tus nervios… y es que ya no podía dormir ni descansar sin fumar. Mi mente cada vez iba más despacio, olvidaba más de la mitad de las cosas y no podía concentrarme en nada. Gracias a CIAS he conseguido superar esta etapa de mi vida y vuelvo a tener una vida normal, sin el lastre que el cannabis era en mi día a día.
Ludopatía
Mi nombre es Bea y a los 20 años comencé a jugar a las tragaperras en los bares. En un principio, lo hacía de manera ocasional. Cuando quedaba con mi ex pareja a tomar el café, jugábamos con el cambio de pagar lo que habíamos tomado. Todo iba normal, pero comencé a jugar todas las vueltas que recibía, no tenía un día de descanso. Conforme pasaba el tiempo, ya no me bastaba con lo que me devolvieron, tenía que aumentar el dinero que invertía. Normalmente gastaba todo lo que llevaba en la cartera, pero siguió aumentando, tenía que sacar más dinero, no sin antes “reservar” la máquina. Cuando mi familia descubrió mi problema, ya era tarde. No comía, no bebía… todo por destinar el dinero al juego. Ya cualquier juego de azar me valía, me enfadaba y pedía préstamos… Por suerte, descubrimos CIAS, los cuales me ayudaron con esta adicción que tantos problemas me trajo. Se que es un camino difícil, pero con las pautas transmitidas por CIAS he conseguido recuperar mi vida.
Nuevas tecnologías
Soy Sandra y tengo 19 años. Siempre que se piensa en una adicción, se viene a la cabeza algo que tomas, por eso me costó tanto darme cuenta de mi problema. A los 11 años me regalaron mi primer movil y con él, el principio del problema. Los primeros años lo tenia más controlado, pero aun así lo utilizaba constantemente. A los 13-14 años no podía separarme de él, hablando constantemente con mis amigas, comprobando mi perfil en las redes sociales, los cuales tenía creados ilegalmente ya que a mi edad no podía crearlos. Un par de años más tarde, todo estaba fuera de control. Tenía la necesidad de conseguir nuevos seguidores, aumentar los likes de mis fotos, fuese como fuese. No podía apartarme de la pantalla de mi móvil, en la cual pasaba 15 horas del día y mi carácter cambió, siendo agresiva con mi familia si no conseguía lo que quería en las redes sociales o si intentaban quitarme el móvil, llegando hasta agredir a mis padres, tanto física como verbalmente por causa de este. En una ocasión se estropeo y mis padres no podían comprar uno nuevo, por lo que durante una semana estuve haciéndoles la vida imposible, incluso le robe el teléfono a mi madre. Gracias a CIAS pudimos ser conscientes del problema y poder actuar de forma consecuente para hacer frente a este problema.